Mentalización Materna
Hoy quisiera hablarles sobre el concepto de mentalización materna, desarrollado por diversos
autores que, con sus aportes y conocimientos sobre desarrollo infantil, han sido de gran
ayuda para mi vida como madre y como terapeuta.
¿Te ha pasado que estás con tu guagua y se pone a llorar, y tú sabes lo que le pasa? O,
¿estás con tus hijos más grandes, que aún no tienen el lenguaje o tantas habilidades
sociales para expresar claramente lo que les ocurre, pero tú sí puedes leer sus señales y
calmarlos? Bueno, si has estado en esta situación, es porque estás desarrollando la
capacidad de mentalización, que no es algo mágico ni esotérico, sino una habilidad social.
La mentalización es una habilidad muy importante de desarrollar, porque no solo permite
llevar a cabo esta conexión con otros, sino que también ayuda a entender e interpretar los
propios comportamientos y pensamientos.
Cuando se habla de mentalización, nos referimos a una competencia parental que explica la
capacidad que desarrolla la madre para conectarse con sus hijos.
Te preguntarás: ¿cómo puedes desarrollar esta habilidad?
Si has estado muchas veces tratando de entender a tu guagua o a tus hijos más grandes en
medio de una gran protesta o berrinche, pero no sabes qué hacer o qué decir, en esos
momentos es cuando necesitas mentalizar a tus hijos.
La sociedad y la cultura familiar muchas veces nos imponen ciertos patrones que obstaculizan
el desarrollo de esta habilidad. Ver a los niños como criaturas que solo están ahí para ser
atendidas, protegidas y recibir amor, en el mejor de los casos, es una construcción social
arraigada. Pero también sabemos que una guagua y un niño son mucho más que eso; al igual que
una madre o un padre, son sujetos con pensamientos, sentimientos y deseos.
¿Cuántas veces escuchaste “déjalo llorar porque es maña” o “no le pasa nada”? Estas frases
obstaculizan tu capacidad para mentalizar. O cuando se cayó y se hizo un raspón en la
rodilla, le dijiste “tranquilo, no pasó nada, tú eres fuerte”. Muchas veces, a los niños les
pasa algo que, a simple vista, se ve sencillo, pero se asustaron o confundieron, y necesitan
que los abraces y les digas algo tan sencillo como “estoy aquí, tranquilo, todo va a estar
bien…”. Cuando puedes hacer eso, estás entrando en la vía de la mentalización, porque de
vuelta vas a recibir un abrazo o simplemente tu hijo se va a parar y retomar lo que estaba
haciendo como si no hubiera pasado nada. Pero ese momento es tan valioso como quizás no te
habías dado cuenta antes. No se trata de amplificar o victimizar, se trata de conectar.
También podemos entender esta habilidad hablando de otro concepto que hace referencia a lo
mismo: el de mente mentalizante, que explica la habilidad que tiene una madre sensible para
percibir las señales de su guagua, pero también para interpretarlas correctamente.
Desarrollar competencias parentales para mejorar el cuidado y desarrollo de los hijos puede
ser una hermosa tarea para mejorar tu autopercepción en este rol y la calidad de la relación
con tus hijos.